martes, 31 de marzo de 2009

Nadie.


Nadie sabe como reaccionar, qe hacer cuando cae una hoja frente a nosotros, ya amarilla, ya reseca. Se puede decir que es menos que las que aún se mecen en los arboles, verdes y brillantes sin rastros de vejes, y es que dejamos la experiencia de lado sin pensar en lo que esta nos puede ofrecer. Al mirar una hoja, no sabes cuantas lluvias pasó sin caer, cuantas plagas de insectos soporto, cuantas cosas superó, sólo la ven ahí, amarilla y reseca. Se apegan al pasto tratando de qitarles el color, se esconden del sol para qe no siga tiñiendolas de amarillo con sus rayos. Reseca. Así como las hojas, el amor se reseca, pero ¿Quién dice que mueren?

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